domingo, 11 de mayo de 2008

Vaya...



Y vaya. Me la he pasado fuera de casa. No durmiendo muy bien. Pueden verlo por la hora en que publico esto. No es que no quiera dormir temprano es que deseo salir. Hacer cosas nuevas, conocer gente nueva, Manuel me ha ayudado bastante tanto como mis entrañables amigos. Larisa me dejó plantada el viernes. Y pues Manuel y yo salímos a dar la vuelta. Es un gran amigo. También quiero seguir saliendo con los demás. Me siento tan fuerte. Con decir que ya escuche "Sólo quería un café" y casi me hecho a reír. Vaya que fuí feliz con David. Cuando "bailábamos" banda, por qué en realidad él me cargaba prácticamente, nunca aprendí a bailarla. Y aún ahora recuerdo dichos días con júbilo. ¡Qué feliz fué! Fué. Doy gracias por haberlo encontrado en ese período de mi crecimiento. Me ayudó mucho. En fin... Life goes on. Tengo ganas de romper el hilo entre nuestros corazones que cada vez es más delgado. Por su falta de interés y continuas agresiones, por mis deseos de dejar atrás y seguir. Si pudiese advertirme de que pasaría esto, no cambiaría nada, sólo congelaría el último segundo para que quedase eterno, para siempre suspendido en el tiempo. Ya lo escribí en el diario que llevo casi desde que empezamos. Terminé el capítulo. Sólo dos personas saben que dice y me siento tan ligera, tan nueva, tan bonita, tan yo. Me sentía reprimida, la mayoría de los que me conocen dicen que a su lado no era la misma, mi madre me dijo que cuando veníamos en el auto parecía como si estuviese cuidando cada palabra para que no se molestase, y era cierto. Creo que me cansé. No quiero ninguna relación ahorita, pero me sorprende saber que no se me ha olvidado cómo coquetear, ha,ha,ha. Las cosas que vienen, me convenzo, serán excitantes, diferentes e increíbles. Hoy salí a un billar con Manuel, recuperé mi celular, me dieron uno nuevo, nueva garantía y batería. Todo nuevo, me compré nuevos accesorios para el cuello, para verme distinta, una nueva cartera y saqué de la vieja y ésta el pasado que ya comenzaba a hacer telarañas. Y, puff, me siento... bien. Extrañamente bien. Hoy ví, o más bien nos quedamos dormidos en el techo de su casa viéndo Transformers. Y me siento grande, de mi edad, pero sin dejar de ser una niña. Ya no soy la misma, pero me gusta ser como soy ahora. Tengo tanto tiempo para mis amigos, quienes no han dejado mi lado, como Melissa y Aram y Sivy, quienes como los grandes amigos que son han sido una base importante en este proceso, y sin ellos vez no sería los mismo , y tener tiempo para ellos es maravilloso. Y tiempo para mí, mi prioridad soy yo de nuevo. Me veo radiante. Y siento como late mi corazón de emoción. Me he dado cuenta en estos días, de tantas cosas que David no sabía sobre mí, por qué nunca le interesaron, porque el sabía que no sería para siempre. Y son un montón. Tantas cosas, recuerdos, tantas cosas. Nunca se pudo por que nunca quizo... Lástima. Además fuí a ver Speed Racer con Gera-kun. La mejor película en mucho tiempo, como la disfruté, tantas películas, tantas por ver y me emociona. Me transportan a otra dimensión. Somos aire, la brisa es pasajera, la brisa es efímera, está y ya no. La brisa que venía conmigo se fué. Aquella que solía jugar con mis cabellos olor a granada no está. Pero el viento, el viento es más fuerte y refrescant y alivia, la brisa sólo ofrece algo momentáneo. Adiós. Para siempre. Ahora sólo puedo reírme del pasado, con dicha de haber amado y haber sido amada en correspondencia, o de creer que se me amó. En todo caso fue fenomenal. Pero como dice la canción "... y el tiempo pasará, y el Sol se apagará, y todo lo que sentí se fué, normal..." Es normal, y así siguiendo la predicción de Evan, mi magic eight ball, volveré a amar y aún más fuerte y será con aquella persona que me ame tal como soy. Así de sencillo. Y yo lo amaré así como sea. Por qué así siempre he amado y así seguirá siendo.

Quisiera, quisiera tantas cosas. Que ahora ya son realidad. Salir, tiempo, amistades, sueños, esperanza, dinero, diversión, altas calificaciones... y faltan muchas más, que vendrán luego. Pero la verdad es que he aprendido a ser más paciente. Puedo esperar. Se cierra un capítulo de mi vida, que tuvo de todo. Y acabó. Así y ya. Nueva hoja, capítulo... el que sigue. Un, dos, tres, cuatro...

Atte.
S. jubilosa.

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